sábado, 6 de febrero de 2016

GOYA 2016

Este año, y como otros, se me ha saltado la lagrimilla más de una vez.
La primera, viendo el orgullo y la emoción en los ojos de Daniel Guzmán que es para mí el gran ganador de la noche. No tenía mucha fe en una película que consiste en contar la juventud del director y cuyo actor protagonista, hace de sí mismo. Pero después te enteras de todo el trabajo que hay detrás, del esfuerzo y el cariño dejados, y empatizas; sobre todo si oyes como un chaval le dice a un hombre, que no tenía ganas de nada ni metas en la vida, y que gracias a él vuelve a tener ilusión. Ole.

Pese a que no soporto que se la trate como una diosa que baja del olimpo a honrarnos con su presencia, adoro a Penélope Cruz. Antes de empezar la gala, ha entrado y ha saludado a Antonio Resines con una naturalidad, como si estuviera entrando al salón de su casa, con una sencillez y una tranquilidad...me encanta que no esté de pose como todos, que conteste como si fuera tu amiga de toda la vida y que tenga ese desparpajo para seguir las bromas sin hacerte sentir nunca que estás por debajo, aunque lo estamos. He aquí la verdadera grandeza de una persona.

Dani Rovira, no si se me cansa, si es como un primo gracioso cuyos chistes ya te esperas o me encanta como entre borma y broma le daba una manta palos al PP. Me he sentido hasta abochornada, ¡yo!, de pensar toda la gente del PP ahí sentada mientras una de las películas nominadas era B de Barcenas, de ver la cara del Ministro o imaginar la de Rajoy... imaginar, sí, porque no ha ido. Me ha parecido genial que se recuerde lo del IVA cultural (tenemos el más alto de Europa) pero me ha rechinado Resines cuando ha pedido que se combata la piratería sin mencionar que su principal causa es precisamente el IVA; porque os aseguro que yo adoro ir al cine, pero prefiero comer y eso.
 Hemos tenido que esperar un poco pero, menos mal que no me he quedado sin ver a Alberto (Garzón) y Ana (fabulosa por cierto) sentados en la misma fila de Pablo Iglesias y Pedro Sanchez, que estaban muy juntitos.


Mi gran favorita era (bueno y es) La novia, no porque sea granadina ni porque sea lorquiana máxima (que también), sino porque es la película más maravillosa que he visto en mucho tiempo (mucho tiempo en la sociedad de consumo es uno o dos años). El caso es que yo estaba reacia. Más papista que el papa me esperaba una masacre de Bodas de sangre (nunca mejor dicho) y viendola empezar, con esas localizaciones oníricas, más aún. Pensé: van a hacer una fumanda mental que no va a tener nada que ver con Bodas de sangre; de hecho, de la parte de retrato de la sociedad rural granadina y de su idiosincrasia hay muy poco y aún no sé si eso me gusta. Pero Paula Ortiz, que no sólo dirige la película, sino que hizo la adaptación junto a Javier García Arredondo, ha sabido captar a la perfección la angustia, la desazón, la pasión desenfrenada, el peso de la responsabilidad... ¡y además tranmitirlo al espectador! lo cual es difícil, y yo misma pensé al acabar "cómo será de sobrecogedora que ni llorar he podido", y tranquilos que lloré, pero una vez salí del cine porque antes no podía. (Y yo no soy de llorar ehh, lo prometo, que no lloro ni con Titanic, ni en las bodas, ni ).
Inma Cuesta ya me habia enamorado en La voz dormida, pero es que aquí se sale, qué caras, qué angustia me da de acordarme... y no le han dado el Goya, oye.

No sé si os habéis dado cuenta de que cuando en las entrevistas previas o en los agradecimientos, los participantes mencionaban películas o a miembros de estas, todos mencionaban Truman, A cambio de nada, Un día perfecto... pero nadie mencionaba La Novia. No porque no la reconocieran como buena sino porque en ese contexto distendido en que se pide que te acuerdes de los amigos, los miembros del equipo de La Novia no están entre ellos.
Lo malo de que al recibir un Goya pases a ser miembro de la Academia es que aunque no tengas ni idea, puedes votar. Y tú no tienes la culpa de no tener ni idea, así que ante la duda, votas a tus amigos.
Aún no he visto Truman ni algunas otras (ya comentaré qué tal), así que no las estoy comparando en ese aspecto. Lo que sé es que La Novia, sean como sean las demás películas, merecía mucho más que dos Goyas, Inma Cuesta se merecía ese Goya más que el respirar, -- igual que el año pasado también se lo merecía Macarena Gómez mucho más que Macarena García, pero como esta era la que estaba de moda, y era tan fresca, nueva y natural, pues todo el mundo la voto pese a que hace el mismo papel que en B&B, Palmeras en la Nieve, etc.

Lo que quiero decir, es que, sabiendo muuuy poco como sé de cine, veo año tras año la subjetividad con la que se premia, el amiguismo que desprende toodos los años y el daño que se le hace a películas tan maravillosas como La Novia, Musarañas, También la lluvia, Celda 211, o Los girasoles ciegos, El patio de mi cárcel, 13 rosas... En mi opinión.

No obstante, un año más me alegro de que tengamos un cine tan lindo, tan nuestro y al que espero pertenecer algún día. Soy muy patriota y me siento muy orgullosa siempre que veo los Goya, aunque no gane mi preferida, porque todas son películas españolas, de mis vecinos y, sueño, algún día sean mis compañeros. Qué bien que los Goya caigan siempre en exámenes porque me dan el chute de motivación que todos necesitamos para seguir "pico pala".



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